Eduardo Najera se despidió de Halconcitos Rojos

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«Yo soy Eduardo Nájera, originario de Chihuahua, tengo 38 años, he tenido la fortuna de jugar este deporte maravilloso que es el basquetbol».

 

 

Comencé a temprana edad, de hecho comencé a los 14 años, a dedicarme de lleno a este deporte” así se presentó el ex NBA ante más de medio centenar de chiquitines de algunas Escuelas de Halconcitos DIF del estado durante su participación en el último día de su visita al Séptimo Campamento de Baloncesto que organiza el Club Halcones Rojos Veracruz y la Escuela de Baloncesto Infantil y Juvenil “Halconcitos Rojos Veracruz”.

El nativo de Meoqui, Chihuahua, charló por espacio de media hora con estos niños a quienes les habló de su historia, de cómo llegó a estar en el mejor baloncesto del mundo así como de que la práctica de un deporte y la educación son fundamentales para la vida de cualquier persona “tuve la oportunidad de practicar atletismo, de jugar un poquito de todo, incluso el futbol soccer. Era malísimo para el soccer y como estaba tan grande me querían poner de portero y yo quería ser delantero; a los 14 años me decidí a jugar basquetbol pero tuve que hacer un sacrificio muy grande. Tuve que continuar con mis estudios, tuve que dedicarle muchísimo tiempo a las dos situaciones (deporte y estudios)”.

“El basquetbol me ha dado todo lo que tengo, es la razón por la que estoy aquí con ustedes. Mi historia podría ser un poquito similar a la de ustedes. Hay muchas ligas en el mundo a las cuales podemos aspirar todos. A la edad de 14 años yo no estaba aspirando a llegar a la NBA, estaba aspirando a quedarme en el equipo de la Preparatoria, en aquel entonces. Comencé paso por paso, no comencé con la visión de llegar a NBA, quería utilizar el basquetbol para terminar mi Preparatoria”, comentó Nájera con la sencillez y humildad que lo caracterizan.

Pero el llegar a donde llegó no fue fácil ni gratis para el ex jugador durante cuatro años de los Mavericks de Dallas “a los 17 años tuve que tomar una decisión muy importante en mi vida. Tuve que hacer un sacrificio gigante al dejar a mi familia, mis hermanos, papás, ciudad, cultura, comida, para irme a Estados Unidos porque vi que tenía una oportunidad excelente a través del deporte de aprender un idioma diferente, de irme a un país totalmente diferente, de irme a la Universidad de Oklahoma, que es una de las mejores Universidades no sólo de Estados Unidos sino del mundo, todo por el basquetbol. Cuando llegué a Estados Unidos me dijeron ´si no puedes estudiar no puedes jugar, punto´. Tuve que combinar los estudios con el basquetbol, lo que requería de todo mi tiempo. Iba a la escuela desde temprano, hacía mis tareas, ponía mucha atención y después de aplicarme en el salón (de clases)  ya me iba a practicar”.

Pero antes de llegar a Estados Unidos, Eduardo Nájera jugó a nivel municipal, regional y estatal en  Chihuahua “comencé a jugar y practicar todos los días porque tenía la meta de llegar a tener un campeonato nacional en México”.

 

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Y de ahí llegó la Selección Nacional “tuve la oportunidad de jugar en Argentina y en Puerto Rico. Mi meta era ahora comenzar a dominar el nivel internacional. Sabía que si tenía la disciplina, dedicación y constancia todos los días en mi juego iba a tener la oportunidad de irme a un colegio prestigiado; ya me estaba buscando el Tec de Monterrey, me estaba buscando la UPAEP, y otras universidades en México”.

En la Universidad de Oklahoma, Nájera tuvo que luchar para empezar a abrirse camino en este deporte  “estuve cuatro años, comenzando desde abajo. No era el mejor jugador en cuanto llegué, sabía que tenía que trabajar bastante duro para poder llegar a  ser uno de los mejores jugadores de la Universidad, de mi equipo. A los 18 años comencé a entender qué era lo necesario para poder jugar en la NBA.

 

Además de la escuela, comencé a ver que mi cuerpo, a mi condición física, a mi alimentación, al descanso era algo a lo que le tenía que invertir muchísimo tiempo.

 

Fueron mis entrenadores, entrenadoras, maestros, quienes me comenzaron a educar y a enseñarme cómo cuidar de mi cuerpo, qué era lo necesario para ser uno de los mejores atletas del mundo. La combinación de mi educación con el basquetbol y la inversión que le hice a mi cuerpo  fue lo mejor que pude haber hecho en mi vida porque ahorita estoy saludable, tuve la oportunidad de jugar en el mejor basquetbol del mundo y tengo mi profesión”.

Eduardo Nájera les dijo a los pequeñines que así como él pudo hacer una carrera destacada en Estados Unidos en el baloncesto, “todos tienen la misma oportunidad que tuve yo. Todos la tenemos, es cuestión de querer hacerla. Si yo estoy en este nivel y pude pasar por la NBA por 12 años, cualquiera de ustedes lo puede hacer, es cuestión de querer hacerlo y, obviamente, de trabajar todos los días. Si realmente estás apasionado de tu deporte, si realmente quieres hacer algo de tu vida, es fácil porque cuando te apasiona nunca lo ves como un trabajo, yo nunca lo vi como un trabajo, lo ves más bien como un juego. Es un juego de basquetbol”.

“Mi sueño de niño era tener éxito en mi vida. Siempre me imaginé que iba a ser alguien, tenía aspiraciones a miles de cosas, cuando era joven soñaba no sólo en ser doctor o ingeniero, soñaba en todo. No se puede hacer todo en esta vida pero cuando me di cuenta de que tenía la habilidad, el don, de jugar basquetbol fue cuando dije ´esta es la carrera adecuada para que me lleve a mi sueño con el éxito´ y no quise desaprovechar la oportunidad y me dediqué de lleno a mi carrera.

 

De niño o niña tienes que soñar con todo pero la clave es encontrar cuáles son tus habilidades, y también tus debilidades, y tratar de mejorar tus debilidades; siempre quise ser el mejor estudiante, tener las mejores calificaciones y lo logré. Cuando me di cuenta del don que tenía en el basquetbol fue que empecé a soñar en grande”, enfatizó el también ex jugador de los Nuggets de Denver.

Finalmente, Eduardo Nájera dijo que para jugar baloncesto no necesariamente se tiene que muy alto, “no es necesario ser grande, es necesario tener la pasión y el corazón por el deporte y trabajar, eso te da todo”.

Así se despidió Eduardo Nájera de los niños, no sin antes responder a todas las dudas que tuvieron, “esta es mi historia, espero que alguno de ustedes se motive; tal vez piense y quiera seguir los mismos pasos para llegar a ser el mejor jugador de basquetbol pero si no quieren lo pueden hacer en otro deporte, dentro de la escuela. Nadamás recuerden, la escuela es muy, muy importante.

 

Recuerden, Educación: muy importante; Basquetbol: es un juego donde deben divertirse y practicar todos los días; Alimentación, su cuerpo: es la mejor herramienta que poseen, tienen que cuidarse, si no hay salud, lo demás no significa nada”.

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